Cuánto cuesta contratar una productora audiovisual es una pregunta con respuesta amplia: contratar una productora audiovisual oscila entre 800 y 40.000 euros en el mercado español, según lo que manejamos en nuestras propuestas. La horquilla es tan amplia porque el precio no lo marca la duración de la pieza, sino tres variables: los días de rodaje, el tamaño del equipo humano y los derechos de difusión contratados.
La primera vez que me senté a explicar una cotización a un cliente, me di cuenta de que el problema no era la cifra. Era que nadie le había contado qué había dentro. Él comparaba dos documentos con el mismo título, «vídeo corporativo», separados por 4.100 euros, y la única conclusión posible desde fuera era que alguien estaba inflando la factura.
No era así. Uno incluía dos días de grabación con equipo de sonido independiente y cesión de derechos por tres años; el otro, media jornada con un operador y un micro de cañón. Mismo título, dos cosas distintas. Y ahí está el quid de todo este asunto: en producción audiovisual el precio no describe un producto, describe un alcance.
Lo que viene a continuación son los rangos que vemos en el mercado español, ordenados por escenarios. No por «paquetes». Porque mi experiencia es que la gente no llega pidiendo un tier, llega con un problema concreto: necesito enseñar mi producto, necesito grabar a mi director general, necesito contenido para no quedarme en blanco cada mes.
Los cinco escenarios de un vistazo
Antes de entrar en cada caso, esta es la foto completa. Son cifras orientativas de mercado español, no tarifas cerradas, y cambian según ciudad, sector y urgencia.
| Tipo de proyecto | Días de rodaje típicos | Rango orientativo | Qué incluye |
|---|---|---|---|
| Vídeo de producto para web | 0,5 a 1 | 800 a 2.500 € | 1-2 técnicos, montaje de 6-12 h, música de librería, 2 correcciones |
| Corporativo con entrevistas | 2 a 3 | 3.500 a 9.000 € | Equipo de 3-4, sonidista, varias sedes, pieza madre y cápsulas |
| Spot con talento y difusión | 1 a 2 | 12.000 a 40.000 € | Crew de 12-15, dirección de arte, casting, derechos de imagen, color y mezcla |
| Contenido recurrente (mensual) | 1 a 2 al mes | 1.200 a 4.000 €/mes | 6-10 piezas cortas, verticales, adaptaciones multicanal |
| Animación, motion o 3D | Sin rodaje | 1.200 a 15.000 € por minuto | Guion, storyboard, estilo visual, animática, animación final |
Si solo necesitas un vídeo de producto para tu web
Este es el escenario más contenido y, paradójicamente, el que más veces se calcula mal. Hablamos de piezas de entre 20 y 60 segundos, rodadas en un único espacio, sin actores, sin desplazamientos y con un objetivo muy claro: que alguien entienda qué hace tu producto antes de salir de la página.
El rango que vemos en España se mueve entre los 800 y los 2.500 euros. La horquilla es amplia porque dentro caben realidades muy distintas: media jornada con un operador y luz natural en tu propia oficina está en la parte baja; un día en plató con mesa de fotografía, iluminación controlada y rotulación animada se va al techo.
Qué se incluye normalmente en ese rango
Media sesión o sesión completa de grabación, un técnico (a veces dos, y el segundo se nota sobre todo cuando hay que mover luz), montaje de entre 6 y 12 horas, licencia de música de stock y una o dos rondas de correcciones. Si el estudio es serio, también una llamada previa de guion de unos 45 minutos.
Dónde suele desbordarse
¿Sabes qué dispara este caso de forma más silenciosa? Las versiones. Pides una pieza y acabas necesitando el 16:9 para la web, el 9:16 para Reels, el cuadrado para el feed y un corte de 6 segundos para preroll. Cada adaptación no es un «exportar otra vez»: en mi mesa significa rehacer el encuadre, reajustar la rotulación y recomponer el ritmo entero. Cada formato adicional añade entre 90 y 180 euros según la complejidad de los gráficos.
Cuando el proyecto es un corporativo con entrevistas y varias localizaciones
Aquí la cosa cambia de categoría. Un vídeo institucional con testimonios reales implica coordinar personas que no son actores, moverse entre sedes y grabar sonido limpio en espacios que nadie diseñó para grabar sonido limpio.
El rango habitual va de los 3.500 a los 9.000 euros para piezas de 2 a 4 minutos. La variable que más empuja no es la cámara: es el número de días y el tamaño del equipo. Con dos localizaciones en la misma ciudad y cuatro entrevistados, dos sesiones suelen bastar. Añade una planta de producción a 300 kilómetros y ya estás pagando desplazamiento, dietas y, probablemente, una noche de hotel para tres personas.
Recuerdo un proyecto de 2023 para una empresa de componentes industriales. Planificamos dos días. Acabaron siendo tres, porque el responsable técnico al que íbamos a entrevistar, la pieza central de toda la narrativa, se quedó bloqueado delante de cámara durante casi dos horas. Desde entonces, toda propuesta nuestra con testimonios incluye una llamada previa de 20 minutos con cada participante. Nos quita tiempo no facturable y nos ahorra días enteros.
El sonido es la partida que nadie mira y todo el mundo nota
Un corporativo con entrevistas se sostiene sobre el audio. Si el entrevistado suena a sala de reuniones con eco, da igual lo bonita que sea la imagen: el espectador percibe amateurismo en los primeros cinco segundos. Un técnico de sonido dedicado encarece el día entre 250 y 400 euros. Es, en mi opinión, el dinero mejor invertido de todo el proyecto, y lo digo desde el lado que luego tiene que salvar las tomas en la mezcla.
Cuántos minutos necesitas de verdad
Casi nadie necesita cuatro minutos. Lo que suele hacer falta es una pieza madre de 2 minutos y tres o cuatro cápsulas de 40 segundos extraídas del mismo material. Si planteas esto desde el guion, el coste marginal de las cápsulas es bajísimo: estás reutilizando lo ya grabado. Si lo pides tres semanas después de entregar, es un encargo nuevo de montaje.
Algo parecido ocurre cuando una marca decide contratar por separado el rodaje y el montaje sin pensar en los derivados: al llegar a mi mesa, el servicio de edición de vídeo para empresas se convierte en un trabajo de arqueología sobre material que nadie planificó, y las cápsulas que parecían gratis dejan de serlo porque hay que inventar encuadres que no existen.
El calendario también cotiza
La urgencia es una partida invisible. Comprimir tres semanas de trabajo en seis días obliga a doblar turnos de montaje, a contratar un segundo editor o a renunciar al etalonaje. Nosotros aplicamos recargo cuando la entrega cae por debajo de los diez días hábiles, y no por capricho: es el único modo de que alguien no termine trabajando el domingo. (Lo he hecho. No lo recomiendo.)

Para quien busca un spot con talento, dirección de arte y difusión en medios
Cambio de liga. Un anuncio pensado para televisión, cine o campaña grande de digital con inversión detrás no se parece en nada a lo anterior, ni en proceso ni en cifra. En la jerga del sector se habla de niveles A, AA y AAA precisamente para distinguir estos saltos de equipo, crew y postproducción.
El suelo realista está en torno a los 12.000 euros y el techo es prácticamente abierto; en España, campañas medianas con un día de rodaje, cuatro actores, dirección de arte y posproducción de color y sonido se mueven con frecuencia entre 18.000 y 40.000 euros. Y eso sin contar la compra de medios, que es otra factura y suele multiplicar la de producción.
¿Por qué el salto es tan brusco? Porque aparecen roles que en los casos anteriores simplemente no existen: director, director de fotografía, ayudante de dirección, dirección de arte, regidor, estilismo, maquillaje, casting, producción de localizaciones. Un crew de 15 personas durante un día, con alquiler de material de cine y seguros, no baja de 8.000 euros antes de tocar la posproducción.
Los derechos de imagen son un coste recurrente disfrazado de coste único
Esta es la parte que vuelve loco a casi todo el mundo. Contratar a un actor no es pagar su jornada: es pagar su jornada más la cesión de su imagen para un territorio, unos medios y un plazo concretos. Una cesión para España, digital, un año, cuesta una fracción de lo que supone esa misma cesión para Europa, todos los medios, a perpetuidad. He visto diferencias de 1.500 a 9.000 euros por el mismo actor y el mismo día de trabajo.
Pregunta concreta que deberías hacer siempre
«¿Qué pasa si dentro de 14 meses quiero seguir emitiendo esto?» Si la respuesta es un silencio incómodo, no has contratado derechos suficientes.
La música también tiene su propia trampa
Una licencia de librería para uso web indefinido ronda los 50-200 euros. La misma pieza con derechos de radiodifusión y territorio ampliado puede irse a 1.200. Y si quieres música original compuesta a medida, calcula entre 800 y 3.500 euros según duración e instrumentación. Ninguna de las tres opciones es incorrecta; lo incorrecto es pagar la barata y usarla como si fuera la cara. (Lo barato, aquí, llega por burofax dos años después.)
El caso de la marca que necesita contenido recurrente cada mes
Si tu problema no es un vídeo sino la falta constante de vídeos, el modelo por proyecto te va a salir caro y te va a desgastar. Cada encargo suelto implica volver a arrancar: briefing, propuesta, aprobación, agenda, facturación.
Los retainers mensuales que vemos en el mercado se sitúan entre 1.200 y 4.000 euros al mes. En la parte baja: una sesión de grabación mensual y de 6 a 10 cortos verticales. En la alta: dos sesiones, formatos largos para YouTube, edición de podcast y adaptaciones para todos los canales.
Mira, al final la ventaja real de este formato no es el descuento por volumen, aunque lo haya. Es que el equipo deja de improvisar. Llevo cinco meses grabando para una marca de alimentación y ya sé cómo habla su fundadora, qué planos funcionan en su catálogo y en qué segundo exacto se cae su audiencia si el corte llega tarde. Esa curva de aprendizaje, en el modelo por proyecto, se pierde entera cada vez.
Lo que sí tienes que vigilar
Un acuerdo mensual mal definido es un agujero. Si no especifica número de sesiones, número de piezas, plazos de entrega y qué ocurre con las horas no consumidas, acabaréis discutiendo en el mes cuatro. Nosotros lo cerramos siempre con tres cifras explícitas: días de grabación, entregables y rondas de corrección por pieza.
Por hora, por jornada, por proyecto o por valor
Conviene saber cómo te están cobrando, porque el mismo trabajo cambia de forma según el modelo. Por hora funciona bien en montaje suelto y retoques. Por día es el estándar de rodaje. Por proyecto cerrado da seguridad al cliente y traslada el riesgo al estudio. Por valor aparece cuando la pieza va ligada a una campaña con retorno medible. Lo que casi nadie del sector considera aceptable es cotizar por segundo de vídeo: premia alargar y castiga la síntesis, que es justo lo contrario de lo que hace bueno a un montaje.

Si lo que pides es animación, 3D o motion graphics
Cambia la lógica por completo. No hay días de rodaje que contar, hay horas de ordenador. Y esas horas se estiman por minuto de pieza acabada, no por días de calendario.
Motion graphics 2D con sistema gráfico sencillo: entre 1.200 y 3.000 euros el minuto. Animación de personajes 2D: de 3.000 a 7.000 el minuto. 3D con modelado propio, texturizado y render: raro encontrarlo por debajo de 5.000 el minuto, y los proyectos con producto fotorrealista llegan sin despeinarse a 15.000.
Mi hipótesis inicial cuando empecé a estimar animación era que la duración mandaba. Después de un proyecto de 2022 que se nos fue un 60% por encima de lo calculado, descubrí que la variable crítica es el número de activos únicos. Un minuto con tres escenarios reutilizados cuesta mucho menos que cuarenta segundos con once escenarios distintos. Ahora lo primero que cuento en un guion de animación no son segundos, son escenas que hay que construir desde cero.
Por qué las correcciones en animación son tan caras
En vídeo real, cambiar un plano es sustituirlo por otro que ya tienes grabado. En animación, cambiar un plano es volver a construirlo. Si pides una modificación después de la fase de render, estás pagando de nuevo una parte sustancial del trabajo. Por eso cualquier estudio sensato bloquea la aprobación por fases: guion, storyboard, estilo visual, animática y solo entonces animación final.
Las cuatro partidas que de verdad mueven la cifra final
Total, que si quitas el ruido, casi toda la variación entre dos propuestas se explica por cuatro cosas. Las demás líneas son decimales.
1. Días de rodaje y tamaño del equipo
Es la partida reina. Un día con dos técnicos frente a otro con nueve personas puede suponer una diferencia de 4.000 euros antes de montar nada. Y cada sesión adicional arrastra consigo material, desplazamiento y dietas. Si una cifra te parece alta, lo primero que debes preguntar es cuántos días de grabación contempla.
2. Horas de posproducción
Montar 40 minutos de material bruto no se parece a montar 6 horas. En mi trabajo diario, la ratio típica de un corporativo con entrevistas es de 10 a 14 horas de edición por cada minuto final entregado, incluyendo selección de tomas, rotulación, color y mezcla de audio. Con material sin pautar o sin guion previo, esa ratio se dispara con facilidad por encima de 20. (Mi récord personal: 31. No quiero hablar de ello.)
3. Derechos, licencias y cesiones
Ya lo he desarrollado arriba, pero insisto porque es donde más gente se lleva sustos a los dos años. Actores, música, imágenes de archivo, voces en off, incluso algunas fuentes tipográficas: todo tiene territorio, medio y plazo. La propuesta barata muchas veces no es más barata, es más corta en derechos.
4. Adaptaciones y entregables
Una pieza, cinco formatos, dos idiomas con subtítulos y una versión sin rotulación para uso interno no son una pieza: son diez. Haz la cuenta de entregables antes de pedir cifras y verás cómo la conversación cambia.

Cómo comparar dos presupuestos que parecen iguales y no lo son
Vamos a lo práctico. Tienes dos documentos encima de la mesa y una diferencia considerable entre ambos. Esto es lo que yo haría, en este orden.
- Contar días de rodaje en cada uno
- Contar personas en el equipo de grabación
- Buscar el plazo y territorio de los derechos
- Localizar el número de rondas de corrección
- Sumar los entregables finales de cada opción
- Comprobar quién asume el guion
- Verificar qué ocurre si se cae una fecha
Si un documento no te permite responder a esas siete cosas, el problema no es el precio: es la propuesta. Lo que no se puede auditar no se puede comparar.
Señales de que la cifra baja va a salir cara
Hay tres que me he aprendido a fuerza de verlas. La primera: «rondas de corrección: las necesarias». Suena generoso y acaba siendo una negociación tensa en la semana tres. La segunda: ausencia total de mención a derechos de música o imagen. La tercera: un plazo de entrega de 72 horas para una pieza que requiere etalonaje y mezcla, que o bien significa que no se va a hacer etalonaje, o bien que alguien va a trabajar un domingo y se va a notar en el resultado.
Y una pregunta que casi nadie hace
¿Quién escribe el guion? En bastantes documentos aparece como un epígrafe sin horas asignadas, lo que en la práctica suele significar que el guion lo escribes tú y el estudio lo ejecuta. No es ni bueno ni malo, pero cambia por completo tu carga de trabajo y tu calendario interno. Es, por cierto, una de las diferencias más visibles que encuentro cuando un cliente me pregunta si le conviene una productora audiovisual o agencia de marketing para su próximo lanzamiento: la responsabilidad del mensaje no siempre cae del mismo lado de la mesa.
Anticipos, pagos y qué pasa si el proyecto se cae
Casi nadie pregunta esto hasta que lo necesita. El estándar que vemos es 40-50% a la firma, 30% al terminar el rodaje y el resto contra entrega final. El anticipo no es desconfianza: paga el alquiler de material y las reservas de equipo que se bloquean semanas antes.
Lo importante es la cláusula de cancelación. Si el proyecto se detiene después de la preproducción, lo habitual es que el anticipo cubra el trabajo ya hecho y no se devuelva; si se cae con 48 horas de margen, el material y el equipo ya reservados se facturan igual. Pídelo por escrito. Yo lo aprendí tarde, con un rodaje aplazado dos veces por un cliente que asumía que cancelar era gratis, y la factura de aquel aprendizaje la pagamos nosotros.
Qué escenario encaja con tu marca y tu calendario
Si tienes un producto que se entiende mejor viéndolo que leyéndolo, y una web donde ese vídeo va a vivir durante años, empieza por la pieza de producto. Menos de 2.500 euros, bajo riesgo, retorno medible en tiempo de permanencia y en preguntas que dejas de recibir por email.
Si tu problema es de credibilidad, porque te presentas a licitaciones, vendes a otras empresas o necesitas que alguien de fuera entienda cómo trabajáis, el corporativo con testimonios es la inversión que más veces he visto rentabilizar. Calcula cuatro o cinco mil euros y planifica las cápsulas desde el guion, no después.
Si estás ante un lanzamiento con inversión en medios detrás, no intentes meter un spot en el coste de un corporativo. Es la decisión que peor acaba de todas: pieza con ambición de anuncio, recursos de vídeo institucional y un resultado que no convence a nadie. Mejor retrasarlo un trimestre y hacerlo con la estructura que pide.
Freelance, productora o equipo interno
Un freelance solvente cuesta entre 250 y 450 euros al día y es la opción más eficiente cuando el proyecto cabe en una cabeza: una entrevista, un montaje, un paquete de verticales. En cuanto hay dos localizaciones, sonido dedicado y derechos que negociar, empiezas a pagar coordinación con tu propio tiempo.
Una productora tiene sentido cuando el proyecto necesita varios oficios a la vez y alguien que responda si falla uno. Y el equipo interno solo sale a cuenta por volumen: un editor en plantilla ronda los 30.000-38.000 euros brutos al año más material, así que necesitas al menos ocho o diez piezas mensuales sostenidas para que la cuenta cierre. Por debajo de eso, tendrás a alguien caro esperando briefings.
Y si lo que te pasa es que cada mes te quedas sin material que publicar, el encargo suelto no te va a arreglar nada. Ahí el modelo mensual es la respuesta, aunque la cifra asuste al principio comparada con un proyecto aislado, y en los casos en que hemos podido juntarlo todo en nuestro equipo de CilverStudio, con vídeo, web y marca en un mismo equipo, el coste por pieza ha bajado sin que bajara el listón, porque dejamos de rehacer el mismo briefing cada mes.
La cifra final, al final, depende de lo que estés comprando realmente. Y eso casi nunca es «un vídeo».
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una producción audiovisual?
En España, entre 800 y 40.000 euros según el tipo de proyecto. Un vídeo de producto sencillo se queda por debajo de 2.500 euros y un spot con talento y difusión en medios parte de 12.000. El factor que más desplaza la cifra son los días de rodaje y el tamaño del equipo, no la duración de la pieza.
¿Cuánto cuesta un vídeo corporativo?
Un corporativo con entrevistas, dos localizaciones y una pieza de 2 a 4 minutos se mueve entre 3.500 y 9.000 euros. Dentro entran dos o tres días de grabación, técnico de sonido dedicado, montaje, etalonaje y rotulación. Las cápsulas cortas derivadas salen casi gratis si se planifican desde el guion.
¿Qué debe incluir una cotización de producción audiovisual?
Como mínimo: días de rodaje, composición del equipo, material técnico, localizaciones y permisos, talento y derechos de imagen con territorio y plazo, horas de posproducción, música y locución, lista de entregables y número de rondas de corrección. Si falta cualquiera de esos nueve puntos, no tienes un documento comparable.
¿Por qué dos vídeos de la misma duración cuestan distinto?
Porque la duración no describe el trabajo. Sesenta segundos pueden ser media sesión con un operador o un día con quince personas, dirección de arte y cuatro actores con cesión de imagen a cinco años. El precio mide alcance, equipo y derechos; el cronómetro no mide ninguna de las tres cosas.
¿Cómo se cobra un proyecto audiovisual: por hora, por jornada o por proyecto?
Los cuatro modelos habituales son por hora (montaje suelto y retoques), por jornada (estándar de rodaje), por proyecto cerrado (la opción más común en empresa) y por valor, cuando la pieza va ligada a una campaña con retorno medible. Cotizar por segundo de vídeo se considera mala práctica en el sector.
¿Cuánto cuesta un spot publicitario en España?
El suelo realista está en 12.000 euros y las campañas medianas se mueven entre 18.000 y 40.000, con un día de rodaje, crew de 12 a 15 personas, dirección de arte y posproducción de color y sonido. La compra de medios va aparte y suele superar al propio coste de producción.


