Cuánto cuesta un video corporativo: precios y factores

Cuánto cuesta un video corporativo: precios y factores

por Antonella Bulfone | Sep 8, 2026

Llevo siete años sentada delante de una línea de tiempo y otras tantas respondiendo el mismo mensaje: «hola, ¿cuánto cuesta un video corporativo?». Y sé perfectamente qué espera quien lo escribe. Una cifra. Un número redondo que pueda meter en una hoja de cálculo y cerrar el asunto antes de comer.

Ese número existe, pero no es uno. Son tres, y cada uno responde a un objetivo distinto. En 2026 el tramo de entrada arranca alrededor de los 1.200 € y el tramo alto se planta sin pestañear en los 25.000 €. Entre medias hay una franja enorme donde se juega el 80% de los encargos que nos llegan.

Así que voy a hacer algo que rara vez se hace en este sector: abrir la factura por dentro, partida por partida, con importes. No porque sea generosa, sino porque cuando entiendes de dónde sale cada euro dejas de negociar a ciegas y empiezas a decidir.

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Por qué nadie te da una cifra directa (y qué esconde esa evasiva)

La respuesta corta es que no puede darse. La larga es más incómoda: a veces sí podría darse y no interesa.

Cuando pides precio por una pieza audiovisual sin decir duración, formato, si hay que grabar en dos ciudades o si vas a poner el material en televisión, estás pidiendo que te tasen una casa sin decir metros ni ubicación. El productor honesto te devuelve preguntas. Quien quiere cerrar rápido te devuelve un número bajito, y ese número bajito casi siempre significa una cosa: que la mitad de las partidas se han quedado fuera y aparecerán después.

Yo caí en esa trampa desde el otro lado. En mi segundo año cerré un proyecto de dos minutos por 1.900 € porque el cliente insistía en «algo sencillo». Sencillo resultó ser tres localizaciones, ocho entrevistas y un cambio de guion a mitad de montaje.

¿Qué esconde entonces la evasiva del «depende»? Normalmente, esto:

  • Aún no saben cuántas jornadas de rodaje necesita tu idea.
  • No has definido dónde se va a publicar la pieza.
  • Falta decidir si hay actores, y eso cambia el número entero.
  • No está claro cuánto tiempo tendrás derecho a usarla.

La pregunta que sí tiene respuesta inmediata

Prueba a cambiar el enfoque. En lugar de «cuánto cuesta», pregunta: «con 4.000 € disponibles, qué puedo tener y qué tengo que descartar». Esa formulación obliga a cualquier profesional a ponerse concreto en el mismo correo. Nosotros contestamos ese tipo de mensaje en menos de una hora, porque ya viene resuelto el 70% de la conversación.

Las siete partidas que forman cualquier presupuesto audiovisual

El precio de un vídeo de empresa en 2026 lo determinan siete partidas: preproducción y guion, equipo humano, equipo material, localizaciones, talento, postproducción y sonido. La estructura es idéntica en un proyecto de 1.500 € y en otro de 28.000 €. Lo único que cambia es el peso de cada línea sobre el total.

  • Preproducción y guion: la conversación inicial, el tratamiento y el plan de rodaje.
  • Equipo humano: cámara, dirección de fotografía, sonido y ayudantes, por jornada.
  • Equipo material: alquiler de cámara, ópticas, iluminación y dron.
  • Localizaciones y producción: espacios, permisos y logística de traslados.
  • Talento e imagen: actores, figuración y cesión de derechos de imagen.
  • Postproducción: montaje, etalonaje, grafismo y mezcla de sonido.
  • Sonido, música y voz: licencia musical, composición original y locución.

Si una propuesta que recibes no distingue estas siete líneas, no es un desglose: es una estimación con membrete.

1. Preproducción y guion

Entre 400 y 1.200 € según la complejidad narrativa. Incluye la conversación inicial, el tratamiento, el guion literario y el plan de rodaje. Es la partida que más gente intenta borrar y la que peor se paga borrarla.

2. Equipo técnico humano

Aquí entran cámara, dirección de fotografía, sonido, ayudante y quien haga falta. Un operador con su propio equipo se mueve entre 450 y 900 € la jornada. El director de fotografía cobra aparte: 350 a 600 €. Un técnico de sonido directo, entre 300 y 450 €.

3. Equipo técnico material

Alquiler de cuerpo de cámara profesional: 180 a 350 € al día. Ópticas, iluminación, trípodes y estabilizadores suman por su cuenta. Un vuelo con dron y piloto certificado AESA se sitúa entre 350 y 600 €.

4. Localizaciones y producción

Grabar en tu oficina es gratis. Un espacio alquilado, según lo que vengo pagando estos últimos años, va de 200 a 1.500 € la jornada, y si hay permisos municipales de por medio añade gestión y plazos.

5. Talento e imagen

Actores y figuración: 250 a 500 € por jornada, más la cesión de derechos de imagen por 12 o 24 meses. Ojo con ese segundo concepto, que reaparece más adelante.

6. Postproducción

Montaje, etalonaje, grafismo, mezcla de sonido. Es mi terreno y volveré sobre él con lupa.

7. Sonido, música y voz

Licencia de librería desde 25 €. Composición original desde 600 €. Locución profesional en castellano, entre 150 y 400 € más derechos.

El día de rodaje: la partida que menos se entiende y más se paga

Hay un malentendido casi universal. El cliente calcula el rodaje como si fueran las horas que él va a estar delante de la cámara. Tres horas de entrevistas, tres horas de coste. Pues no.

Una jornada de ocho horas útiles implica llegada dos horas antes, montaje de iluminación, pruebas de sonido, recogida, transporte y devolución de material alquilado. En la práctica son once o doce horas de dedicación real del equipo. Por eso se factura por días completos y no por horas de grabación efectiva.

Si tuviera que señalar el error que más dinero cuesta a las empresas, sería este: intentar meter en un solo día lo que necesita dos. Se hace, sale, y el material que llega a mi mesa viene apretado, con planos de recurso insuficientes y audio grabado con prisa. Después toca arreglar en montaje lo que se estropeó en rodaje, y arreglar siempre sale más caro que hacer bien.

Cómo se reparte una jornada real

En un proyecto de 2025 para una empresa de logística de Valencia cronometré el día por curiosidad profesional. Salió así: 95 minutos de montaje técnico, 210 de grabación efectiva, 40 de traslados internos entre naves, 55 de comida y esperas por operativa del cliente, 50 de recogida. Total: 7 horas y media, de las cuales grabando poco más de tres.

Cuando le enseñé ese reparto, entendió en treinta segundos por qué la segunda jornada no era un capricho comercial. (Nunca un cronómetro me había ahorrado tanta negociación).

Equipo técnico montando iluminación y sonido para una entrevista de empresa

Preproducción y guion: el gasto invisible que decide el resultado

Total, que llegamos a la línea que más recortes recibe y menos los merece.

Un guion cerrado antes de sacar la cámara del maletín reduce los días de rodaje, elimina material inútil y me ahorra a mí entre ocho y quince horas de montaje por proyecto. Traducido: esos 700 € de preproducción se recuperan solos en la línea siguiente.

¿Qué pasa cuando se elimina? Lo he visto tantas veces que podría dibujarlo. Se graba «un poco de todo por si acaso», llegan a postproducción noventa minutos de material sin estructura, y alguien tiene que inventar un relato con las piezas que hay. El resultado no es malo. Es tibio, que es peor.

Postproducción, música y locución: dónde se dispara la factura sin avisar

Mi zona. Y la zona donde los números revientan por sorpresa.

Una jornada de montaje se factura entre 250 y 400 €. Una pieza de dos minutos bien acabada consume de tres a cinco: selección de material, primer corte, ajuste de ritmo, ronda de revisiones, cierre. El etalonaje profesional va aparte, 300 a 800 € según si hay que unificar tomas grabadas con luces distintas. Los subtítulos, de 3 a 8 € por minuto de pieza.

El grafismo es la línea traicionera, y conviene separar dos cosas que suelen mezclarse. Una rotulación simple con el logo animado y unos títulos de crédito ronda los 10 o 20 € por segundo. Una infografía explicativa con iconos, transiciones y datos animados uno a uno puede irse a 80 o 150 € por segundo. Sí, por segundo. Quince segundos de esa segunda categoría cuestan más que media jornada de rodaje, y casi nadie lo tiene en cuenta al pedir «un trocito animado al final».

Las revisiones: el agujero negro

Aquí va mi confesión menos elegante. Durante mis dos primeros años no limitaba las rondas de cambios. Un proyecto de 2.400 € acumuló once versiones porque el comité de dirección del cliente no se ponía de acuerdo en el orden de las entrevistas. Facturé 2.400 € y trabajé como si fueran 5.000.

Desde entonces, todo lo que sale de aquí especifica dos rondas de cambios incluidas y el precio de la tercera. No es desconfianza: es la única forma de que el número que firmas sea el número que pagas. Si en nuestro servicio de edición de vídeo para empresas puedo mantener plazos estables es precisamente porque las revisiones están acotadas por escrito desde el minuto uno.

Música y voz: el detalle legal que se olvida

Una licencia de librería de 40 € te cubre uso digital estándar. Si mañana decides emitir la pieza en televisión o proyectarla en una feria, puede que necesites otra. Con la locución pasa igual: los 250 € de la grabación no incluyen automáticamente uso indefinido en todos los territorios. Pregunta siempre por el plazo y el ámbito.

Qué ha cambiado en 2026: IA generativa, tarifas de equipo y coste de talento

Si comparo una propuesta de 2022 con una de ahora, tres líneas se han movido en direcciones opuestas.

La primera baja. Herramientas de transcripción automática, separación de voz, relleno generativo y limpieza de ruido han recortado tareas que antes eran horas puras de trabajo manual. En proyectos con mucha entrevista, esa automatización nos ha reducido entre un 15 y un 25% el tiempo de las fases mecánicas. Lo he notado sobre todo en subtitulado y en sincronización multicámara.

La segunda sube. El talento técnico bueno está más caro y menos disponible. Un director de fotografía que en 2021 cerraba a 300 € el día hoy pide 450 o 500, y tiene razón para pedirlo. Lo mismo con sonidistas: el sonido directo decente sigue siendo insustituible y hay pocos.

La tercera no se mueve, y esta es la parte que sorprende. El criterio no se abarata. La inteligencia artificial me genera un fondo, me limpia un audio y me transcribe cuarenta minutos en tres. No decide qué plano abre la pieza ni por qué esa frase del director general funciona mejor en el segundo 38 que en el 12. Ese trabajo se paga igual que hace cinco años porque cuesta igual de hacer.

Mi hipótesis inicial cuando empezaron a salir estas herramientas era que los precios de mercado caerían en bloque. Me equivoqué. Lo que ha ocurrido es una redistribución: menos horas de ejecución mecánica, más horas de criterio, y una factura final bastante parecida con un producto mejor.

Estación de edición con línea de tiempo multipista y panel de etalonaje de color

Reconstruyendo el número: tres presupuestos reales explicados línea a línea

Vamos con lo que has venido a buscar. Tres escenarios que reflejan lo que de verdad se contrata en España, con las cifras abiertas. Antes del detalle, la comparativa rápida:

Concepto Escenario A (1.650 €) Escenario B (6.400 €) Escenario C (21.800 €)
Jornadas de rodaje 1 2 3
Personas en el equipo 1 3 6
Jornadas de montaje 2 4 7
Talento a cámara Personal interno Personal interno 2 actores con cesión 24 meses
Música Librería estándar Librería premium Composición original
Entregables 1 pieza horizontal Pieza de 2 min + 3 verticales Campaña multiformato

Escenario A: pieza institucional básica, 1.650 €

  • Preproducción y guion breve: 350 €
  • Una jornada, operador con equipo propio: 600 €
  • Sonido con micrófono de solapa (sin sonidista): incluido
  • Montaje, 2 jornadas: 500 €
  • Licencia de música y subtítulos: 90 €
  • Ajuste ligero de color, no etalonaje profesional: 110 €

Resultado: pieza de 60 a 90 segundos, una localización, dos personas a cámara, uso digital propio. Válida para web y redes. No aspires a proyectarla en un congreso.

Escenario B: vídeo de marca con narrativa, 6.400 €

  • Preproducción, guion y plan de rodaje: 950 €
  • Dos jornadas con operador, director de fotografía y sonidista: 2.900 €
  • Alquiler de ópticas e iluminación adicional: 480 €
  • Montaje, 4 jornadas: 1.200 €
  • Etalonaje profesional: 450 €
  • Rotulación y grafismo simple, 20 segundos animados: 300 €
  • Locución y música de librería premium: 120 €

Aquí vive la mayoría de nuestros encargos. Dos ubicaciones, cuatro o cinco intervinientes, pieza principal de 2 minutos más tres cortes verticales para redes.

Escenario C: producción de campaña, 21.800 €

  • Desarrollo creativo, guion y storyboard: 2.600 €
  • Tres jornadas con equipo completo de seis personas: 8.400 €
  • Casting, dos actores con cesión de derechos a 24 meses: 2.200 €
  • Alquiler de localización y permisos: 1.900 €
  • Material técnico ampliado y dron: 1.600 €
  • Postproducción completa, 7 jornadas: 2.450 €
  • Composición musical original: 1.400 €
  • Producción ejecutiva y contingencias (6%): 1.250 €

Y una nota honesta: si tu objetivo es explicar qué hace tu empresa a quien ya te está buscando, este tramo es dinero mal invertido. Tiene sentido cuando la pieza va a soportar inversión publicitaria, no cuando va a vivir en la sección «Sobre nosotros».

Cómo leer una propuesta y detectar si te están inflando el precio

Recibes dos propuestas. Una pone 3.200 € y la otra 5.900 €. ¿Cuál es mejor? Ni idea, y quien te diga lo contrario sin leerlas miente.

Estas son las cinco comprobaciones que yo haría en tu lugar, en este orden:

  1. Cuenta las jornadas de rodaje especificadas.
  2. Busca cuántas rondas de cambios incluye.
  3. Comprueba el plazo y territorio de los derechos de uso.
  4. Verifica si el material bruto se entrega o se queda en el proveedor.
  5. Localiza qué entregables finales hay: ¿solo la pieza larga o también verticales?

Una oferta de 3.200 € con una jornada, una ronda de cambios y solo pieza horizontal es más caro que otra de 5.900 € con dos jornadas, tres rondas y cuatro entregables. Lo he comprobado comparando documentos que clientes nos han enseñado antes de decidir.

Las señales de alarma

Desconfía si ves una cifra global sin desglose, si no aparece la palabra «jornada» en ningún sitio, si el grafismo animado no tiene duración estimada o si los derechos de uso simplemente no se mencionan. Esa última omisión es la más cara a medio plazo: he visto empresas pagar de nuevo casi el 40% de lo que costó el proyecto original solo para renovar la cesión de imagen de un actor a los dos años.

Y una recomendación práctica: cuando la pieza va a convivir con una web y una identidad visual, cuadrar todo con un único equipo suele salir más barato que coordinar tres proveedores. En nuestro caso trabajamos vídeo, web y marca en un mismo equipo precisamente porque los solapamientos entre esas tres áreas generan facturas duplicadas cuando están separadas.

Dos profesionales comparando presupuestos de producción audiovisual sobre una mesa

Dudas habituales sobre tarifas, derechos de uso y revisiones

¿Cuánto cuesta un vídeo corporativo de uno o dos minutos?

Una pieza acabada de uno a dos minutos se mueve entre 1.200 y 6.500 € según jornadas de rodaje y complejidad de postproducción. La duración importa mucho menos de lo que la gente cree: 60 segundos grabados en tres localizaciones cuestan más que tres minutos grabados en una sola sala.

¿Qué incluye el presupuesto de un vídeo corporativo?

Siete partidas: preproducción y guion, equipo humano por jornada, alquiler de material técnico, localizaciones, talento y derechos de imagen, postproducción y sonido con música y locución. Si falta alguna en el documento que recibes, es que la vas a pagar después.

¿Cuánto cuesta un día de rodaje?

Entre 600 y 3.000 €, según cuántos técnicos intervienen y qué material se alquila. Un operador con su propia cámara ronda los 450 a 900 €. Sumar director de fotografía y sonidista añade 650 a 1.050 € más ese mismo día.

¿Por qué el precio no baja al reducir la duración?

Porque el coste está en las jornadas y en el material que hay que grabar, no en los minutos finales. Pasar de 3 minutos a 90 segundos no elimina ningún día de rodaje. Solo elimina metraje que ya has pagado.

¿Por qué varía tanto el precio entre productoras?

Porque cada una asume un número distinto de jornadas, de personas en el equipo y de rondas de cambios para el mismo encargo. Dos cifras muy separadas casi nunca describen el mismo trabajo: describen dos alcances diferentes con el mismo título.

¿Es más barato hacer el vídeo con inteligencia artificial?

Solo en parte. La automatización recorta transcripción, subtitulado y limpieza de audio, lo que en nuestro caso ha reducido entre un 15 y un 25% las fases mecánicas. El rodaje, el criterio de montaje y los derechos de imagen siguen costando lo mismo.

¿Cuánto tiempo tarda la producción de un vídeo corporativo?

Entre tres y ocho semanas para los escenarios A y B: una o dos de preproducción, el rodaje, y de dos a tres de postproducción con sus revisiones. Una campaña con casting y localizaciones se va a diez o doce semanas.

¿Cuántas revisiones debería incluir el presupuesto?

Dos rondas es el estándar razonable. Con una, cualquier discrepancia interna en tu empresa te sale a coste extra. Con tres o más, el proveedor está inflando la cifra para cubrirse las espaldas.

¿Qué son los derechos de uso y por qué encarecen el proyecto?

Son el permiso para publicar la pieza en determinados canales, territorios y durante un plazo. Afectan sobre todo a música, locución e imagen de actores. Un uso digital propio e indefinido es barato. Uso publicitario en televisión con actores identificables, no.

¿Me tienen que entregar el material grabado?

No es obligatorio salvo que lo pactéis, y muchos estudios se lo quedan. Si crees que vas a querer nuevas versiones en el futuro, negócialo antes de firmar: pedirlo después suele costar entre 200 y 500 € en gestión y almacenamiento.

¿Compensa contratar a un freelance en lugar de a un estudio?

Para el escenario A, con frecuencia sí. A partir del escenario B necesitas varias personas coordinadas, y ahí el freelance acaba subcontratando y sumando su margen. El ahorro se evapora.

Conclusión: el número que te sirve, no el número que existe

Si has llegado hasta aquí ya tienes lo que ninguna cifra suelta te iba a dar: la capacidad de leer una propuesta y saber qué estás comprando en cada línea.

Mi consejo después de siete años montando piezas de empresa es simple. Define primero qué tiene que conseguir la pieza y dónde va a vivir. Luego elige el tramo que corresponde a ese objetivo, no el que corresponde a tu ilusión. Y pide siempre el desglose por partidas, aunque sea largo y aunque te dé pereza leerlo.

El documento que entiendes es el único que puedes defender internamente. Y de paso, es el único que no te va a dar un disgusto en la factura final.

Escrito por Antonella Bulfone

Soy editora de vídeo y responsable de postproducción en CilverStudio. Llevo 7 años montando contenido para marcas y en mi rutina normal trabajo con varias piezas al mes

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