Cuánto cuesta una página web en España en 2026

Cuánto cuesta una página web en España en 2026

por Cilver Azuaje | Sep 8, 2026

Pedimos doce presupuestos para el mismo encargo. El más barato fue de 490 €. El más caro, de 9.800 €. Veinte veces de diferencia por un pliego idéntico, enviado el mismo día, con las mismas doce preguntas y el mismo plazo.

Ese margen es el verdadero problema de quien busca cuánto cuesta una página web antes de contratar: los artículos que hablan de precios suelen dar horquillas sacadas de la nada, sin especificación de proyecto detrás. Nosotros hicimos lo contrario. Definimos un sitio concreto, lo mandamos a freelances, agencias y plataformas de autoservicio, y guardamos cada respuesta en una hoja de cálculo. Lo que sigue son esos números y, más importante, lo que había (y lo que no había) dentro de cada uno.

La hipótesis de partida: mismo proyecto, ¿cuánta diferencia de precio?

Mi apuesta interna era conservadora: esperaba una dispersión de tres a cuatro veces entre el extremo bajo y el alto. Con diecisiete años montando sitios corporativos, daba por hecho que el mercado se había ordenado y que los rangos se habían estrechado. Nos equivocamos por completo. La horquilla real multiplicó esa previsión por cinco.

¿Por qué hay tanta diferencia de precios entre unas ofertas y otras? Porque cada proveedor mete cosas distintas dentro de la palabra «web». Uno cotiza una plantilla con el logotipo cambiado y otro cotiza investigación, maquetas propias, redacción y medición. Preguntar «cuánto vale un sitio corporativo» sin definir el alcance es como preguntar cuánto vale un coche.

Y eso importa antes de leer una sola cifra concreta, porque lo que descubrimos es que casi nadie cuenta lo mismo. (Aviso de limitación: doce respuestas no son una muestra estadística del mercado español; son doce respuestas reales, que ya es bastante más de lo que suele haber detrás de una horquilla publicada).

Cómo pedimos los presupuestos: el brief que enviamos a doce proveedores

Redactamos un pliego de dos páginas para una empresa de reformas ficticia con sede en Valencia, diez empleados y facturación declarada de 1,4 millones. Un perfil de cliente muy común en el mercado nacional y lo bastante concreto para que nadie pudiera escurrirse con un «necesitaríamos hablar antes».

El alcance solicitado era este:

  • Ocho páginas: inicio, tres servicios, sobre nosotros, proyectos, blog y contacto
  • Un idioma (castellano), sin versiones adicionales
  • Formulario de contacto con envío de aviso al comercial
  • Blog funcional con posibilidad de publicar sin ayuda técnica
  • Galería de proyectos con quince fichas iniciales
  • Diseño adaptado a móvil y objetivo de LCP por debajo de 2,5 segundos
  • Entrega en un plazo máximo de ocho semanas

Añadimos doce preguntas obligatorias en el correo: qué incluye el precio, qué queda fuera, quién redacta los textos, qué pasa con las fotografías, qué cuota mensual habrá después, quién es el propietario del código, si hay penalización por retraso, qué ocurre si queremos migrar el sitio a otro proveedor. Esa última fue la que más silencios provocó.

Total, que enviamos el mismo correo a cinco profesionales independientes, cuatro estudios y tres servicios de suscripción con constructor propio. Contestaron los doce, aunque tres tardaron más de nueve días. (Uno respondió a los catorce disculpándose por «el volumen de trabajo», lo cual, para un encargo de cinco cifras potenciales, ya es información en sí misma).

Bandeja de entrada con respuestas de proveedores a una solicitud de presupuesto

Los datos brutos: qué cifras devolvieron freelances, agencias y plataformas

Una web corporativa de ocho secciones cuesta en España entre 490 € y 9.800 € según el proveedor, con una mediana de 1.550 € sobre doce ofertas reales cotizadas con el mismo pliego. La cuota mensual posterior oscila entre 0 € y 290 €, y es la partida que más pesa a tres años.

Aquí están las doce respuestas, sin filtrar y sin ordenar por simpatía. La columna de cuota recurrente es la que casi nadie mira al comparar.

Proveedor Tipo Precio inicial Cuota mensual Plazo ofertado Partidas incluidas (de 11)
Proveedor 1 Independiente 490 € 0 € 3 semanas 3
Proveedor 2 Plataforma 690 € 39 € 2 semanas 4
Proveedor 3 Independiente 850 € 15 € 4 semanas 4
Proveedor 4 Plataforma 1.190 € 49 € 3 semanas 5
Proveedor 5 Independiente 1.200 € 25 € 5 semanas 5
Proveedor 6 Plataforma 1.450 € 59 € 2 semanas 5
Proveedor 7 Independiente 1.650 € 35 € 6 semanas 6
Proveedor 8 Independiente 2.100 € 45 € 6 semanas 8
Proveedor 9 Estudio 3.400 € 75 € 7 semanas 7
Proveedor 10 Estudio 4.900 € 110 € 8 semanas 9
Proveedor 11 Estudio 6.800 € 180 € 10 semanas 10
Proveedor 12 Estudio 9.800 € 290 € 12 semanas 11

La mediana queda en 1.550 €. La media, arrastrada por los dos extremos altos, sube a 2.877 €. Si alguien te dice que el precio típico está «en torno a los 3.000 €», está describiendo la media de una distribución muy asimétrica, no lo que paga la mayoría.

¿Cuánto cobra un independiente frente a un estudio? En nuestra muestra, la mediana de los cinco freelances fue de 1.200 €, la de las tres plataformas de suscripción de 1.190 € y la de los cuatro estudios de 5.850 €. El salto de categoría no está en las horas facturadas, está en las partidas que entran en el documento.

¿Y cuánto se tarda en tener el sitio publicado? Los plazos ofertados fueron de dos a doce semanas. Las dos semanas significan plantilla directa; el rango realista para ocho secciones con contenido propio se movió entre seis y ocho.

Dos proveedores incumplieron el plazo máximo solicitado en su propia oferta: los dos estudios más caros pidieron diez y doce semanas frente a las ocho del pliego, y lo justificaron con fases de investigación previa. Uno de ellos lo argumentó bien; el otro simplemente lo dio por hecho.

Hubo un detalle que no esperábamos: cinco de las doce ofertas no respondieron a la pregunta sobre propiedad del código. Ni sí, ni no, ni con matices. Silencio. Al insistir por teléfono, dos admitieron que el sitio vive dentro de su sistema propio y no es exportable.

Y aquí viene lo bueno. Cuando cruzamos precio con contenido real de cada oferta, el orden se descolocó. El documento de 2.100 € cubría ocho partidas frente a las siete del de 3.400 €. La cifra sola no ordena nada.

Detrás de cada cifra: el desglose partida por partida de lo cotizado

Desmontamos las doce propuestas en once partidas comparables. Fue tedioso, dos tardes largas de trabajo, pero es el único modo de saber qué se está comprando.

Diseño e interfaz

En el tramo bajo, «diseño» significaba plantilla comercial adaptada con el logotipo y la paleta del cliente. Nueve de los doce partían de una base preexistente, lo que no es malo por definición: una plantilla bien elegida ahorra semanas. El problema aparece cuando se cobra como diseño original.

Solo tres ofertas incluían maquetas propias antes de programar. Sus precios: 4.900 €, 6.800 € y 9.800 €. La diferencia visible entre la plantilla ajustada y el trabajo a medida no está en lo bonito, está en que el segundo se construye alrededor de lo que el negocio necesita vender. Después de revisar durante años cómo evolucionan a doce meses nuestros proyectos de diseño web y ecommerce, puedo decir que esta es la partida donde más se nota el retorno de lo invertido al principio.

Desarrollo y funcionalidades

El formulario con aviso al comercial estaba en once de doce documentos. La galería de proyectos con quince fichas, en ocho. El blog con edición autónoma, en diez, aunque tres de esos diez lo incluían con limitaciones (sin categorías, sin imagen destacada, sin autor).

¿Cuántos cotizaron el objetivo de rendimiento que pedimos expresamente? Cuatro. Los demás lo ignoraron o respondieron con un genérico «optimizamos siempre». Ese LCP por debajo de 2,5 segundos era una condición explícita del pliego, y ocho proveedores decidieron no verla.

Sobre el posicionamiento, la respuesta corta es que no: el SEO no aparecía cotizado en ninguna de las doce propuestas más allá de mencionar «estructura optimizada». Si esperas trabajo de contenidos, arquitectura de palabras clave o enlazado interno pensado, eso se contrata aparte.

Hosting, dominio y correo

Cifras muy dispares para lo mismo. El alojamiento anual osciló entre los 48 € de un plan compartido básico y los 720 € de un VPS gestionado con copias diarias. El dominio .es, entre 9 € y 35 € al año según quién lo intermediara. Y el correo corporativo apareció en solo cinco propuestas, con precios de 4 a 7 € por buzón y mes.

¿Entran dominio y hosting en el precio? En siete de las doce ofertas sí, pero solo el primer año; después se renuevan al margen. Mantener el sitio vivo un año completo costó, según la cuota de cada proveedor, entre 180 € y 3.480 €. Contratar mantenimiento no es obligatorio en ningún caso, aunque sin actualizaciones de núcleo y plugins un WordPress deja de ser seguro en pocos meses.

Formación y entrega

Dos horas de formación al equipo del cliente: incluidas en seis casos, cobradas aparte en tres (entre 60 y 120 €/hora), inexistentes en tres. Documentación de entrega escrita: solo cuatro proveedores. Vamos, que un tercio del mercado te entrega el sitio y confía en que ya te apañarás.

Bocetos de wireframes dibujados a mano para estructurar un sitio corporativo

Lo que casi nadie incluyó: accesibilidad, textos, fotos y cumplimiento legal

Esta es la sección incómoda. Cuatro partidas necesarias, presentes en una minoría de las ofertas, y responsables de la mayor parte de los sobrecostes que aparecen después de firmar.

Los textos

Diez de doce daban por hecho que el cliente entrega el contenido redactado. Solo dos cotizaban redacción: 180 € y 950 € para las mismas ocho secciones. Ahí tienes un factor cinco de diferencia dentro de una misma línea.

En mi experiencia este es el punto donde más proyectos se atascan. De los últimos veinte encargos que pasaron por nuestras manos, catorce se retrasaron por contenido pendiente, no por desarrollo. El retraso medio fue de veintitrés días.

Las fotografías

Nadie, ninguno de los doce, incluyó sesión fotográfica. Todos asumían banco de imágenes o material propio del cliente. Una sesión corporativa razonable para una empresa de reformas ronda los 400-700 € en el mercado local, y marca la diferencia entre parecer real o parecer una plantilla más.

Accesibilidad y cumplimiento legal

Textos legales (aviso, privacidad, cookies) redactados o revisados: presentes en tres documentos. Banner de consentimiento configurado conforme a los criterios de la AEPD: en cinco. Revisión de accesibilidad con criterios WCAG en nivel AA: en uno solo, el de 9.800 €.

Reconozcámoslo también por nuestra parte: durante años yo tampoco desglosaba la accesibilidad como partida propia. La metía dentro de «desarrollo» y se hacía a medias. Cambiamos el criterio en 2023, después de auditar un sitio nuestro con lector de pantalla y descubrir que el menú principal era inutilizable con teclado. (Un mal rato honesto, de los que te cambian la plantilla de presupuesto para siempre).

El resultado que cambia la decisión: coste acumulado a tres años

Aquí es donde el ejercicio deja de ser una curiosidad y se vuelve útil. Sumamos precio inicial, cuotas, licencias anuales, las partidas ausentes que habría que contratar aparte y un rediseño parcial en el mes 30, que es lo que ocurre en la práctica cuando el arranque fue insuficiente.

Escenario Inicial Cuotas 36 meses Partidas ausentes Total 3 años
Independiente low cost (490 €) 490 € 0 € 2.740 € 3.230 €
Plataforma suscripción (1.190 €) 1.190 € 1.764 € 1.980 € 4.934 €
Independiente medio (2.100 €) 2.100 € 1.620 € 1.150 € 4.870 €
Estudio medio (4.900 €) 4.900 € 3.960 € 420 € 9.280 €
Estudio alto (9.800 €) 9.800 € 10.440 € 0 € 20.240 €

Fíjate en las filas dos y tres. Empiezan separadas por 910 € y acaban a 64 € de distancia. La suscripción parecía más barata al firmar y termina costando prácticamente lo mismo, con la diferencia de que en un caso el sitio es tuyo y en el otro no.

El salto real está entre los 3.230 € y los 20.240 €. Multiplicar por seis el desembolso a tres años solo se justifica si el sitio genera oportunidades comerciales medibles. Para esa empresa de reformas con 1,4 millones de facturación, un sitio que capte doce presupuestos cualificados extra al año, con un ticket medio de 18.000 € y una tasa de cierre del 20 %, devuelve la inversión alta sin discusión. Si capta dos, no.

Ahí está el error de planteamiento de la pregunta original. No se decide comparando importes, se decide comparando el coste total con el retorno esperable. Y eso exige saber cuántas oportunidades entran hoy por teléfono, algo que la mitad de las pymes con las que hablamos no tiene medido.

Calculadora y facturas sobre mesa durante el cálculo del coste total del proyecto

Lo que aprendimos comparando: señales de un presupuesto que saldrá caro

Detectamos siete patrones que, en las doce ofertas analizadas, correlacionaban con sobrecostes posteriores. No son sospechas: son cosas que ya nos han pasado con clientes que llegaron huyendo de otro proveedor.

  • Precio cerrado sin alcance escrito. Si el documento tiene menos de una página, todo lo no escrito será extra.
  • Silencio sobre la propiedad del código. Cinco de doce no contestaron. Es la pregunta más importante de las doce que hicimos.
  • Ausencia de la partida de contenido. Diez de doce. El retraso medio que provoca ronda las tres semanas.
  • Cuota mensual sin detalle de qué cubre. «Mantenimiento» a 59 € sin especificar horas ni servicios es un cargo indefinido.
  • Plazo ofertado inferior a tres semanas para ocho secciones. Significa plantilla directa sin adaptación real.
  • Ninguna pregunta de vuelta. Cuatro cotizaron sin preguntarnos nada. Un pliego de dos páginas siempre deja dudas legítimas.
  • Rendimiento y accesibilidad no cotizados. Se arreglan después, y arreglar después cuesta entre dos y tres veces más.

La oferta de 2.100 € falló en dos de las siete señales. La de 6.800 €, en una. La de 490 €, en seis. Esa cuenta predice bastante mejor la satisfacción final que el importe.

Qué contrataríamos con 1.000 €, 3.500 € y 9.000 € sobre la mesa

Con 1.000 €

¿Se puede hacer una web barata y que funcione bien? Sí, si renuncias a cosas de forma consciente. Plantilla comercial de calidad, cinco secciones en lugar de ocho, textos redactados por el propio cliente y hosting compartido decente. Fuera quedan la galería de proyectos y el blog. Objetivo: existir, ser encontrable y recibir formularios. Se amplía después sin tirar nada.

Con 3.500 €

Aquí el dinero da para lo que de verdad mueve la aguja: estructura pensada desde el negocio, ocho secciones, redacción profesional de al menos las tres páginas de servicio, rendimiento cuidado y textos legales revisados. Conviene reservar 500 € para fotografía propia y no tocarlos.

Con 9.000 €

Diseño original con maquetas previas, investigación de la competencia, arquitectura orientada a conversión, accesibilidad AA verificada, medición configurada desde el día uno y tres meses de ajustes tras el lanzamiento. Este tramo solo tiene sentido si hay un objetivo comercial cuantificado detrás. Sin ese número, es una compra emocional cara.

Mi primera reacción al ver los datos fue pensar que el tramo de 3.500 € era el punto óptimo universal. Revisando después nuestros propios proyectos cerrados, ese diagnóstico se cayó: en negocios con ticket alto y ciclo de venta largo, el tramo medio se queda corto en el mes doce y hay que rehacer partes. La conclusión correcta es que el óptimo depende del valor de una sola operación cerrada, no del tamaño de la empresa.

Reunión de trabajo revisando presupuestos impresos antes de contratar un proyecto

Cómo replicar este ejercicio antes de firmar nada

Todo lo anterior es reproducible en una tarde. Estos son los pasos exactos que seguimos:

  1. Escribe un pliego de una página con secciones, funcionalidades e idiomas.
  2. Añade las doce preguntas obligatorias, con la propiedad del código en primer lugar.
  3. Envíalo a seis proveedores como mínimo, de perfiles distintos.
  4. Vuelca todo en una hoja con una columna por partida.
  5. Marca los huecos en rojo y valóralos a precio de mercado.
  6. Calcula el total a treinta y seis meses sumando cuotas y huecos.
  7. Cuenta cuántas de las siete señales de alarma cumple cada oferta.
  8. Decide comparando totales y señales, nunca importes iniciales.

La pregunta sobre cuánto cuesta una página web en España en 2026 no tiene una cifra por respuesta: tiene una mediana de 1.550 €, una dispersión de veinte veces y un coste real a tres años que va de 3.230 € a más de 20.000 € según lo que quede escrito en el documento. Esa es la única respuesta honesta que los datos nos permitieron dar. Si quieres ver cómo abordamos esa fase de definición previa antes de poner un número sobre la mesa, nuestro equipo creativo publica los criterios que aplicamos en cada propuesta y las preguntas que hacemos antes de cotizar.

Escrito por Cilver Azuaje

Llevo aproximadamente 17 años diseñando y creando webs para empresas. En ese tiempo he entregado numerosos proyectos entre webs corporativas, landing pages y tiendas online, especialmente para empresas de software y SEO, educación, comercio electrónico, creadores de contenido y servicios profesionales.

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